Seguro que en tu oficina hay un armario, o puede que solo una caja en la pared, donde se juntan un router, algún switch y un puñado de cables de colores. La mayoría de las empresas no le prestan ninguna atención hasta que algo deja de funcionar. Y entonces es cuando se nota si estaba bien hecho o no.
Ese armario se llama rack (también lo verás como "armario rack" o "rack mural" si buscas por internet), y es básicamente el centro nervioso de tu red: por ahí pasa la conexión de todos los ordenadores, el wifi, las impresoras en red, las cámaras si las hay... Cuando está bien organizado, un problema se localiza en cinco minutos. Cuando no lo está, hasta mover un puesto de trabajo de sitio se convierte en una odisea.
Cómo saber si el tuyo necesita un repaso
No hace falta ser informático para darte cuenta. Si te suena alguna de estas situaciones, probablemente sí:
- Cuando hay que arreglar algo, el técnico (interno o externo) tarda un buen rato solo en averiguar qué cable va a dónde.
- Dentro del armario hay cables enredados, cruzados o colgando sin ningún criterio.
- Nadie recuerda para qué sirven algunos cables o aparatos que siguen ahí enchufados.
- Cada vez que hay una avería de red, se tarda más de la cuenta en solucionarla.
- Os da pereza (o directamente miedo) añadir un puesto nuevo o cambiar algo, por si "se rompe lo que ya funciona".
Si has asentido con la cabeza en más de una, no estás solo: es lo más habitual en instalaciones que han ido creciendo con el tiempo sin que nadie se encargara de mantenerlas ordenadas.
Qué cambia cuando un rack está bien hecho
No es solo cuestión de que quede bonito (que también). Un rack bien montado tiene unas pocas cosas que marcan la diferencia:
Cada cable está identificado. Con una simple etiqueta en cada extremo, cualquier persona puede saber a qué mesa, impresora o cámara corresponde ese cable concreto, sin tener que ir tirando de él para comprobarlo.
El cable es del tipo adecuado. No todos los cables de red son iguales: hay distintas categorías (verás términos como Cat5e, Cat6 o Cat6A) que determinan la velocidad que soportan. Usar uno u otro depende de lo que necesite tu empresa hoy y de cuánto creas que vas a crecer en los próximos años.
Los aparatos están bien elegidos. El router, los switches y los puntos de wifi tienen que estar pensados para el número de personas y dispositivos que realmente los van a usar, ni más ni menos.
Queda todo documentado. Un plano sencillo o una lista de qué hay conectado a qué, para que el día de mañana no dependa todo de que una sola persona se acuerde de cómo se montó.
No es solo para los informáticos: también es para ti
Aunque nunca vayas a abrir ese armario, que esté bien hecho te afecta a ti también, no solo a quien lleva la parte técnica:
Es una cuestión de seguridad. Un cable suelto por el suelo, enrollado en una esquina o colgando de una regleta es, directamente, un riesgo de tropiezo. Parece una tontería hasta que alguien se cae por ello.
Da buena imagen. Si alguna vez entra un cliente, un proveedor o un inspector a tu oficina, un cableado a la vista y desordenado transmite justo lo contrario de lo que quieres transmitir. Un armario cerrado y ordenado, aunque nadie lo vea por dentro, da tranquilidad.
Ahí no solo va la red. Muchas empresas aprovechan el mismo armario para centralizar la grabadora de las cámaras de seguridad, la centralita de teléfono o el aparato que protege los equipos de los cortes de luz. Todo en un sitio, en vez de cada cosa enchufada donde pilla.
¿Qué tamaño de rack necesita tu negocio?
Aquí no hay una talla única. Depende sobre todo de cuántos puestos de trabajo tengas y de si guardas algún equipo adicional (un pequeño servidor, por ejemplo) ahí dentro:
- Oficina pequeña (hasta 10-15 personas): suele bastar con un armario pequeño de pared, con un único switch dentro. Cabe en cualquier sala técnica pequeña o incluso en un pasillo.
- Oficina mediana: si tienes varios switches, algún pequeño servidor o un aparato que protege los equipos de los cortes de luz, conviene un armario de pared más grande, con margen para no tener que cambiarlo dentro de un par de años.
- Empresa con servidores propios o varias salas conectadas: aquí ya hablamos de un rack de pie más grande, pensado para centralizar todo el cableado en un único punto y dar cabida a equipos que generan más calor y pesan más.
Y un detalle que se pasa por alto muchas veces: dónde lo pones también importa. Necesita un poco de ventilación, no debe compartir espacio con el cuadro eléctrico ni estar metido en un almacén polvoriento, y conviene que se pueda acceder a él sin mover media oficina.
Cómo lo hacemos nosotros
Cuando montamos o reorganizamos un rack, usamos cable de las categorías Cat5e, Cat6 y Cat6A según lo que necesite cada instalación, y comprobamos cada conexión con un equipo de medición profesional (Fluke), del que te entregamos un informe con los resultados. Para la parte de switches, routers y wifi trabajamos con marcas como Cisco, Ubiquiti, MikroTik o EnGenius, eligiendo en cada caso lo que mejor encaja con el proyecto. Y si tu rack ya existe pero ha ido creciendo sin mucho orden, no hace falta empezar de cero: también nos encargamos de reorganizarlo y dejarlo documentado.
